El río de la miel
Mein Fuss ist inzwischen fast wieder geheilt, nur seitlich bewegen geht noch nicht so gut. Die Heilung dauert etwas länger, ich bin keine 20 mehr. ;-) Wie versprochen hier nun einge Fotos vom Unglücksort.
Der Honigfluss ist 9 km lang und entspringt in einer Höhe von 350 m. Für Schweizer lächerlich, aber man muss bedenken wir liegen hier auf Meereshöhe. Der Fluss, ich würde ihn eher Bach nennen, liegt in einem Tal im Naturpark Los Alcornocales. Begünstigt durch seine Lage herrscht ein Microklima, das heisst es ist feucht und dadurch wachsen Farne, Rhododendren etc.. Von Wassermangel ist hier nichts zu sehen.
Der Weg beginnt beschaulich und wird auch nicht viel schwieriger.
Korkeichen wo das Auge hinreicht.
Sobald meine eine mitteralterliche Römerbrücke überquert hat gelangt man an diese Mühle. Weitervorne gibt es auch eine neuzeitliche Mühle, die noch in Produktion ist. Ich hätte sie gerne besichtigt, leider war der Besitzer nicht da.
Wilder Farn und der Rio de la Miel.
Am Ende des offiziellen Wanderweg gibt es einen kleinen Wasserfall...
... mit einem natürlichen Piscina. Für den inoffiziellen Weg muss man über die Felsen klettern, und später den Rio de la Miel überqueren. Irgendwo dort ist das Unglück passiert. Aber wie man auf den Fotos sehen kann, hat sich der Ausflug gelohnt und mit etwas Verlust muss man rechnen. ;-)
El río de la miel
Detente junto al río de la Miel, párate y pregunta por una noche que pasé allí hasta el alba, a despecho de los censores, bebiendo el delicioso vino de la boca o cortando la rosa del pudor.
Nos abrazamos como se abrazan los ramos encima del arroyo.
Había copas de vino fresco y nos servía de copero el aquilón.
Las flores, sin fuego ni pebetero, nos brindaban el aroma del áloe.
Los reflejos de las candelas eran como puntas de lanzas sobre loriga del río.
Así pasamos la noche hasta que nos hizo separarnos el frío de las joyas.
Y nada excitó mi melancolía más que el canto del ruiseñor.
BEN ABI RUH Algeciras. Siglo XII
Detente junto al río de la Miel, párate y pregunta por una noche que pasé allí hasta el alba, a despecho de los censores, bebiendo el delicioso vino de la boca o cortando la rosa del pudor.
Nos abrazamos como se abrazan los ramos encima del arroyo.
Había copas de vino fresco y nos servía de copero el aquilón.
Las flores, sin fuego ni pebetero, nos brindaban el aroma del áloe.
Los reflejos de las candelas eran como puntas de lanzas sobre loriga del río.
Así pasamos la noche hasta que nos hizo separarnos el frío de las joyas.
Y nada excitó mi melancolía más que el canto del ruiseñor.
BEN ABI RUH Algeciras. Siglo XII
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